Etiqueta: Inteligencia Artificial

  • 10 consejos para interactuar con chatbots de IA

    Por Leticia Smal y Nira Dinerstein

    ¿Tus estudiantes le preguntan todo al chat? Esto es lo que necesitan saber
    No se trata de desconfiar de todo sino de saber en qué situaciones los chatbots se equivocan más. Y son más de las que creemos. Estas recomendaciones surgen de una investigación realizada por Chequeado. 

    1. Para conceptos generales, sí. Para datos concretos, verifica.
    La IA explica bien cómo funciona la inflación o qué es la migración. Pero si necesitas un número, una fecha o una ley vigente, hay más riesgo: puede darte información desactualizada, de otra región o período, o inventar una URL que parece oficial y no lleva a ningún lado. Si el dato concreto importa, entra al link que cita y verifica.

    2. Las comparaciones estadísticas son su punto débil.
    Los chatbots son especialmente malos comparando datos entre países o períodos distintos. Pueden usar cifras reales pero mezclarlas de forma metodológicamente incorrecta, como si dos fuentes distintas midieran lo mismo. Para ese tipo de preguntas, mejor busca una nota de una organización especializada. Incluso puedes pedírsela al chat.

    3. Pregunta siempre por el período exacto.
    Si consultas sobre la evolución de un dato en el tiempo, fíjate bien qué tramo está analizando. Puede responder con una tendencia general o tomar solo una parte del período, en vez de comparar los momentos exactos que te interesan. Si no queda claro, pídele que especifique qué años está tomando.

    4. Para estudiar un tema nuevo, útil. Para trabajar con fuentes específicas, con cuidado.
    La IA es buena para darte un pantallazo general de algo que no conocés. Pero si tiene que trabajar con textos o autores concretos, puede mezclar ideas de distintas fuentes o darte conceptos que no están en los materiales que usás. En ese caso, probá herramientas como NotebookLM, que trabajan solo con las fuentes que le das.

    5. No confíes en las citas textuales sin verificar.
    Si la IA no tiene la información exacta, la rellena con algo que suena creíble. Puede inventar citas o atribuir ideas de un texto a otro autor. Antes de usar una cita en un trabajo, pídele que te diga de qué obra sale textualmente, y después busca la fuente original.

    6. Para estructurar, sí. Para argumentar, el trabajo es tuyo.
    La IA ayuda a ordenar ideas, estructurar un texto o mejorar la redacción. Pero tiende a darte la razón aunque no la tengas, y cuando desarrolla ideas por su cuenta el resultado suele ser genérico. El argumento central tiene que ser tuyo, y recuerda que no conoce el contexto de tu materia ni lo que se espera del trabajo.

    7. Para trámites y requisitos oficiales, siempre chequeá la fuente.
    Los requisitos cambian seguido y varían según el lugar, el momento y la situación particular. La IA puede darte información desactualizada o incompleta, y acá equivocarse tiene un costo alto: una fecha que se vence, un requisito que falta. Pídele que te diga dónde buscar la información oficial, y verifica ahí.

    8. La pregunta importa tanto como la respuesta.
    La IA responde en base a lo que le preguntas. Una pregunta vaga o con una opinión implícita produce respuestas igual de vagas o sesgadas. Cuanto más contexto y precisión tenga tu consulta, mejor responde. Si no sabes cómo arrancar, pídele que te haga preguntas antes de responderte.

    9. No te quedes con el resumen: lee el desarrollo.
    A veces la IA responde algo ligeramente distinto a lo que preguntaste, o presenta datos que no sostienen la conclusión que ofrece al final. El resumen puede parecer pertinente aunque el razonamiento no cierre. Revisá si los argumentos realmente llevan a esa conclusión.

    10. Cuanto más importante es la decisión, más vale el doble chequeo.
    Para entender un tema, organizar ideas, resumir textos, mejorar la redacción o arrancar cuando no sabés por dónde: la IA es muy útil. El truco no es desconfiar de todo, sino saber en qué situaciones tiende a equivocarse más. A mayor impacto de la información, mayor necesidad de verificar.

  • 3 actividades posibles trabajar sobre avatares creados con IA en las aulas 

    Un avatar digital es un personaje o representación digital creada para comunicar. Puede utilizarse para explicar información, presentar contenidos educativos o experimentar con nuevos formatos audiovisuales. Pero también puede ser usado para desinformar, simular cercanía, fabricar autoridad o hacer circular mensajes engañosos (como explicamos en esta nota). 

    En tiempos de imágenes sintéticas, voces generadas y presentadores que pueden no existir, mirar con atención también es una forma de participar mejor en el ecosistema informativo. Por eso, llevar este tema al aula es una oportunidad para fortalecer la Alfabetización Mediática e Informacional: enseñar a observar, preguntar, contrastar, interpretar y decidir con responsabilidad qué hacemos con los contenidos que encontramos en redes sociales.

    Acá te traemos 3 actividades posibles para trabajar el tema con tus estudiantes.

    Detectives de avatares en redes

    Proponé analizar cuentas o contenidos que parezcan estar protagonizados por personas sintéticas. La consigna puede ser buscar señales de alerta, sin asumir automáticamente que todo contenido sospechoso es falso.

    Algunas pistas para observar:

    • desmarcadacuentas nuevas o con pocas publicaciones
    • desmarcadaperfiles con más fotos que videos
    • desmarcadagestos, bailes, fondos o estilos copiados de influencers reales
    • desmarcadapromoción de productos dudosos
    • desmarcadafondos difuminados
    • desmarcadatexturas extrañas en la piel
    • desmarcadabrillos poco naturales
    • desmarcadainconsistencias visuales
    • desmarcadamarcas de agua o indicios de herramientas de IA.

    Como cierre, cada grupo puede responder: ¿qué sabemos?, ¿qué no sabemos?, ¿qué deberíamos verificar antes de compartir?

    Diseñá tu propio avatar 

    En grupos, los estudiantes tienen que diseñar un avatar para comunicar un tema que les importe: cambio climático, salud, derechos. Sugerimos pedir no solo el diseño sino la justificación de las decisiones: ¿va a tener nombre humano o nombre que sugiera que es IA? ¿Va a aclarar en cada video que es sintético? ¿Quién va a supervisar lo que dice? ¿Qué pasa si comete un error?

    Luego, cada grupo presenta su avatar y defiende sus elecciones. El plenario o puesta en común permitirá comparar criterios y construir colectivamente una lista de condiciones para un uso responsable de este recurso.

    El caso SofÍA Fuentes

    SofIA Fuentes es una presentadora creada con inteligencia artificial por Chequeado (en esta guía se explica cómo y por qué se hizo). Luego de pasar algunos de los videos en los que aparece, se puede preguntar: 

    ¿Quién habla?
    ¿Es una persona real o una representación sintética?
    ¿La cuenta informa que se trata de un avatar?
    ¿Quién produce ese contenido?
    ¿Qué intención parece tener?
    ¿Qué emociones busca activar?
    ¿Qué evidencias ofrece?
    ¿Qué fuentes respaldan lo que dice?

    Aquí los videos:

    Influencers IA: Guía básica para reconocerlos 

    IA y empleo: ¿Cuál es el futuro del mercado laboral? 

    Cuando ya no sabemos qué es real: la IA y el consumo de noticias

    El boom de la desinformación con IA en breaking news

  • SofIA Fuentes: un avatar para trabajar inteligencia artificial y desinformación en el aula

    SofIA Fuentes es una presentadora creada con inteligencia artificial por Chequeado. Su caso puede servir como recurso didáctico para conversar con estudiantes sobre avatares digitales, desinformación, transparencia y pensamiento crítico en redes sociales. (Nota 1/2)

    Probablemente, si tus estudiantes vieran un video de SofIA Fuentes en redes sociales, podrían pensar que están frente a una persona real. Pero no, SofIA es un avatar sintético creado con inteligencia artificial. Fue desarrollada por Chequeado como parte de una experiencia de exploración sobre nuevas formas de producir contenidos audiovisuales y explicar información verificada en entornos digitales.

    Su caso puede ser una buena puerta de entrada para trabajar en el aula una pregunta cada vez más importante: ¿cómo sabemos quién nos habla cuando consumimos información en redes sociales?

    La creación de SofIA no fue solamente una prueba técnica. El proceso incluyó el uso de distintas plataformas, el diseño de varios avatares, la generación de voces, la revisión de errores y la definición de criterios para un uso responsable de la inteligencia artificial. En esa experiencia, Chequeado identificó que crear un avatar no implica solo elegir una herramienta: también requiere definir para qué se usará, en qué temas tiene sentido, cómo se informará a la audiencia y qué tipo de supervisión humana acompañará cada publicación.

    En ese sentido, SofIA permite mostrar un uso posible de la IA orientado a comunicar información verificada, pero también abre una conversación necesaria sobre los riesgos de los avatares digitales cuando se usan para confundir, manipular o simular identidades en redes sociales.

    ¿Quién es SofIA Fuentes?

    SofIA Fuentes es una presentadora creada íntegramente con inteligencia artificial. El experimento fue llevado adelante por las áreas de Innovación, Medios e Impacto de Chequeado durante febrero y marzo de 2026, con el apoyo del International Center for Journalists (ICFJ). En esta guía se explica cómo se hizo.

    ¿Por qué trabajar este tema ahora?

    Los avatares plantean un desafío particular porque combinan rostro, voz, gestos y estilo comunicacional. En algunos casos pueden construir una sensación de cercanía muy fuerte con las audiencias. También pueden adoptar rasgos, lenguajes o emociones de un grupo social reconocible, lo que facilita que las personas se sientan representadas por una identidad artificial.

    Esto no significa que haya que prohibirlos o descartarlos, sino aprender a analizarlos. Para docentes, el tema ofrece una oportunidad concreta para trabajar alfabetización mediática, pensamiento crítico, ciudadanía digital y responsabilidad en la circulación de información.

    Una oportunidad para enseñar a mirar mejor

    Un avatar digital es un personaje o representación digital creada para comunicar. Puede utilizarse para explicar información, presentar contenidos educativos o experimentar con nuevos formatos audiovisuales. Pero también puede ser usado para desinformar, simular cercanía, fabricar autoridad o hacer circular mensajes engañosos.

    La clave está en enseñar a los estudiantes a preguntarse:

    ¿Quién habla?
    ¿Es una persona real o una representación sintética?
    ¿La cuenta informa que se trata de un avatar?
    ¿Quién produce ese contenido?
    ¿Qué intención parece tener?
    ¿Qué emociones busca activar?
    ¿Qué evidencias ofrece?
    ¿Qué fuentes respaldan lo que dice?

    Estas preguntas ayudan a pasar de una recepción pasiva del contenido a una lectura crítica del ecosistema digital. Si querés trabajar este tema en el aula, te pueden servir estas actividades.

  • ¿Me escuchan? 3 herramientas de IAG para sumar audio a tus clases

    ¿Me escuchan? 3 herramientas de IAG para sumar audio a tus clases

    En un contexto donde estamos saturados de información visual, el audio puede ser una herramienta poderosa para captar nuestra atención de otra manera.

    Estas tres propuestas utilizan inteligencia artificial generativa para crear voces sintéticas, conversaciones o melodías. En esta nota te compartimos cómo utilizarlas y qué opciones pueden habilitar para trabajar con tus estudiantes.

    NotebookLM: usa tus fuentes, sin interferencia

    La primera herramienta es NotebookLM, que permite subir documentos (textos, PDFs, enlaces) y generar un audio en formato podcast donde un narrador y una narradora dialogan sobre el contenido.

    Una de sus principales ventajas es que funciona como un sistema de recuperación de información (RAG): el audio se construye únicamente con los materiales que se cargan. Esto lo convierte en un entorno de trabajo acotado, sin interferencias externas, ideal para trabajar con corpus definidos.

    En el aula, esto permite:

    • habilitar otros formatos de acceso a la información;
    • explorar la generación de audios a partir de materiales propios;
    • trabajar distintas presentaciones posibles sobre un mismo conjunto de textos.

    👉 Podés ver un ejemplo concreto de uso en esta nota de Chequeado.


    Google AI Studio: ponerle voz a un guión

    La segunda opción es Google AI Studio, que permite generar audios a partir de un guión previamente escrito.

    A diferencia de NotebookLM, acá el punto de partida es un texto que se diseña previamente. Eso implica mayor trabajo previo, pero también más control sobre el resultado.

    ¿Qué posibilidades abre?

    • un mayor control sobre las voces y cómo se organiza el contenido;
    • narraciones sintéticas de cuentos, noticias, relatos;
    • exploración de distintos tipos de diálogos (entrevistas, conversaciones, escenas ficcionales);

    👉 Podés ver cómo funciona en esta nota.


    Suno: explorar la IA generativa en clave musical

    La tercera herramienta es Suno, que permite generar música —y también canciones completas— a partir de un prompt.

    Se puede definir el estilo, el clima, la velocidad y, si se quiere, también la letra. En caso contrario, la herramienta la genera automáticamente.

    En el aula, puede servir para:

    • crear una identidad sonora para un podcast o proyecto;
    • experimentar con distintas combinaciones de estilo y narrativa;
    • explorar cómo funciona la inteligencia artificial generativa trasladada al lenguaje musical.

    👉 Para integrarlo con la producción de un podcast, se puede seguir este paso a paso.

    La IAG en el aula: un punto de partida

    Las propuestas y pasos compartidos en esta nota son un recorte basado en nuestra experiencia durante 2025, a partir de los materiales que desarrollamos y las producciones que realizamos.

    Esperamos que funcionen como puntapié para nuevos usos críticos y creativos en las aulas. Conocer cómo funciona esta tecnología es clave para que, apoyándose en la experiencia docente y en el conocimiento de los grupos y sus contextos, se puedan potenciar las prácticas y llevar la tecnología al aula desde un marco de Alfabetización Mediática e Informacional (AMI).